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viernes, 27 de enero de 2012

Consejos para tener unas vacaciones seguras en un sólo click




Planear las vacaciones no es tarea fácil, pues implica tiempo y ganas. Ambos factores resultan limitantes para muchas personas, sobre todo por el ajetreado ritmo laboral. Frente a esta realidad, surgen los denominados e-Travellers, aquellos viajeros que optan por organizar todo por internet: comprar los pasajes, reservar el hotel, arrendar un auto o tomar algún tour. Pero para que las ansiadas vacaciones no se transformen en un dolor de cabeza, es necesario hacer las transacciones online en forma segura y confiable.

Por ello, Jorge Pizarro, gerente de tecnología de NeoSecure entrega algunas claves para no llevarse una desagradable sorpresa durante el viaje:

1- Usar servicios conocidos y establecidos: En el verano, muchos estafadores ofrecen arriendos a precios irresistibles, los que resultan ser un engaño.

2- Evitar el uso de computadores públicos, pero si se utilizan debemos considerar lo siguiente:

No usarlos para conectarse al sitio web del banco, hacer las reservas de hotel o pasajes; tampoco realizar compras online. En estos casos es aconsejable utilizar un teléfono inteligente (smartphone).

Desmarcar la opción “recordar usuario y contraseña” cuando la persona se conecta a su e-mail o a su cuenta de redes sociales.

Cuando el usuario termine de utilizar el equipo debe asegurarse de finalizar la sesión, borrando los ficheros temporales, los cookies, el historial de navegación y toda la información almacenable.

Lo mejor en este caso es activar la opción de Navegación Privada (en Firefox) oInPrivate Browsing (en Internet Explorer), y desactivarla al finalizar las sesiones.

Los archivos descargados deben eliminarse cuando finalice la sesión.

Después de usar un computador público, es recomendable cambiar la contraseña en un equipo personal o en cualquiera que sea de confianza.

Para el notebook 

Ahora, si el viajero va a llevar su notebook durante las vacaciones, debe respaldar la información, pues los datos personales, fotografías y canciones, entre otros, pueden dañarse o perderse.

También hay que evitar la conexión a redes inalámbricas desconocidas. Es preferible optar por las redes de un hotel o de un lugar conocido. También utilizar un módem USB (Banda Ancha) o el teléfono celular para conectarse a internet y siempre usar el cifrado SSL. Es muy importante que aparezca activo el candado que indica la utilización de este mecanismo. 

Además, cuando la persona no está usando el equipo, es recomendable utilizar un cable de seguridad para proteger el notebook.

Por cortesía de: canal-cl.com

martes, 6 de diciembre de 2011

Protege tu bolsillo de las vacaciones


La siguiente escena es común: un padre de familia desesperado frente a la computadora (o al teléfono) tratando de reservar avión y hotel para la siguiente semana, mientras los niños revolotean ansiosos por toda la casa esperando que papá les confirme que podrán vacacionar.

Es probable que este padre tenga que pagar 30 o 40% más por su viaje; la única forma de evitar que este sea tu caso es planear con tiempo tus próximas vacaciones.

Existen tres poderosas razones para que planees desde ahora tus vacaciones de fin de año:

1.La salud de tu bolsillo. Tan sólo los pasajes aéreos te pueden generar un ahorro de 70% en transporte si los compras con dos o tres meses de anticipación, según la agencia Despegar.com.

"La reservación de un hotel dentro de los principales destinos turísticos no modificará mucho su valor de septiembre a diciembre, lo que ofrece al viajero la posibilidad de fragmentar sus gastos, es decir, priorizar la adquisición de boletos de avión y, en semanas o incluso al mes siguiente, reservar en hoteles. De esta manera la carga de gastos se aminora", explica Gabriel Rosillo, gerente demarketing de la agencia de viajes en línea.

2. Puedes escoger. El hecho de que puedas escalonar los gastos de avión y hotel no significa que puedas ‘dormir en tus laureles', pues corres el riesgo de llegar muy tarde a los hoteles con tres ‘B' (Bueno, bonito y barato).

"Muchas veces los hoteles de tres o cuatro estrellas con pocas habitaciones ofrecen servicios de mayor categoría pero no pueden darles la quinta estrella porque ésta también depende del número de cuartos; generalmente, este tipo de lugares ofrece costos más bajos, pero también son los primeros hoteles en saturarse", advierte Gabriel Rosillo.

3. Tienes tiempo para ‘cazar' ofertas. Esperar a que surja un paquete a precio de ensueño de última hora es un mito que ha ido muriendo con el tiempo.

Yolanda Curiel, coordinadora de Privalia Travel, explica que incluso los paquetes en oferta se dan con fechas posteriores, lo que te permite programar mejor las vacaciones.

"Lo más importante es que el viajero esté seguro de en qué días saldrá. Dos o tres meses antes debe iniciar la búsqueda para tener oportunidad de conseguir los mejores precios, en muchos casos si compras un paquete completo, cambiar el destino o las fechas es mucho más fácil y económico si lo haces con anticipación".

Los errores a evitar

Las prisas suelen generar descuidos que pueden ser muy costosos, a continuación los peores:

1.No revisar las condiciones de tus compras. Ya sea por Internet o directamente en una agencia, antes de contratar un servicio para vacacionar revisa las condiciones y atractivos que te ofrecen.

"No fijarse en un impuesto o cargo adicional es común, pero a veces es incluso más lamentable que una vez que el cliente contrata su paquete no revise que este incluye algún show o transportación y a la hora de viajar no lo utiliza, debe tenerse muy claro qué incluyen y qué no los diferentes paquetes para viajar", explica Yolanda Curiel.

2.No tramitar la documentación necesaria. Este error es muy frecuente en las personas que van a salir del país; si tu destino es internacional, cerciórate de cumplir con todos los requerimientos y unos días antes comprueba que no haya cambios en el itinerario de tu vuelo.

3) Haz una lista de los números de emergencia de tus tarjetas de crédito y agencias de viaje. Si sales al extranjero y, por ejemplo, no aparece el servicio de transporte en el aeropuerto, una llamada a tu casa para que te den el número de la agencia en el país que visitarás podría sacarte de balance.

4) Ojo con los souvenirs. Tanto en el extranjero como en territorio nacional, las compras exóticas pueden meterte en un problema: si gastas, por ejemplo 500 pesos en una planta que consideras se verá hermosa en tu jardín, podrías sufrir una pérdida si al llegar al aeropuerto te impiden subir con ella al avión; ten en cuenta cómo transportarás los regalos y, si estás en otro país, considera hacer tus compras en lugares que te permitan alguna devolución de impuestos.

5) Ármate de paciencia. Perder la calma puede ocasionar pérdidas monetarias. Es muy probable que tus vuelos y servicios de transporte terrestre sufran demoras por la cantidad de gente que habrá en la temporada, pero trata de conservar la calma; tomar un taxi no autorizado o aventurarte a subir al transporte público de una ciudad desconocida con tu equipaje pueden ser pésimas ideas.

Fuente de información: cnnexpansion.com

viernes, 25 de noviembre de 2011

Consejos para el viajero de turismo aventura



Un veraneo junto al mar no exige demasiados preparativos ni precauciones: sólo se precisan trajes de baño, quizás una silla cómoda y, definitivamente, un protector solar adecuado y anteojos de sol. 

Pero hay otros destinos de vacaciones que proponen más aventuras en la misma medida que piden más previsiones. Aquí un detalle de las principales y cómo superarlas. 

Deshidratación
En un clima caluroso y de escasa humedad el cuerpo pierde más líquido y este déficit debe reponerse para no comprometer las funciones vitales. Aunque el plan del día sólo incluya una inocente caminata, antes, durante y después del esfuerzo físico hay que tomar líquido, en pequeños sorbos, cada 15 minutos. No sirve vaciar una botella de agua de una vez porque provoca dolor de estómago y en consecuencia el rendimiento físico disminuye. 


Aunque no nos demos cuenta, cuando hace frío el cuerpo también se deshidrata. Entonces rige la misma ley, aunque no se sienta sed. El agua puede alternarse con jugos de fruta, té u otros líquidos no alcohólicos, siempre que no estén muy fríos. 

Las bebidas alcohólicas se llevan mal con la actividad física: provocan deshidratación y, al dilatar los vasos de la piel, hacen que el cuerpo pierda calor. Cuando al cuerpo le falta un litro y medio de líquido, aparecen mareos, fatiga, calambres y a veces sed. Si ya perdió cuatro litros, se seca la lengua, la piel pierde elasticidad, la persona se desorienta y puede incluso perder noción de lo que pasa a su alrededor. 

Fatiga
Puede ser no sólo física, sino también psicológica. Para una persona que siente vértigo, sortear por primera vez una travesía en canopy o tirolesa por los bosques puede ser muy estresante. Los hábitos de vida, el calor, el frío y la altura influyen en la resistencia a la fatiga. Obviamente, cuanto más entrenado se está para enfrentar cualquier desafío, mayor es la resistencia física y psicológica. 

Muchas veces el hecho de no descansar en el momento adecuado, cuando el cuerpo lo ha requerido, puede ser la causa de un accidente. Todo conductor debe estar alerta a las señales que el cuerpo le envía y, en caso necesario, dirigirse hasta el área de descanso más cercana. 

La circulación por vías rápidas, cada vez más extendida, puede convertir la conducción en un acto excesivamente automático. Esto hace bajar el nivel de alerta del conductor y le hace proclive a sufrir distracciones, o a sentir somnolencia o fatiga. Factores que pueden mermar su capacidad para reaccionar correctamente y que desencadenan accidentes, a veces tan inexplicables como graves. 

Un tercio de los conductores ha sentido somnolencia al volante alguna vez. El sueño altera funciones de los sentidos, fundamentales en la conducción, disminuyendo la capacidad de recepción del individuo, que necesita estímulos más intensos. Repercute especialmente en la vista: reduce la agudeza visual y produce visión borrosa. 


El sueño altera la percepción de señales, luces y sonidos, con lo que afecta a la capacidad para estimar distancias y velocidad, por ejemplo, en los adelantamientos. Los conductores que han dormido poco, tienden a hacer movimientos más automáticos y ven disminuida notablemente su capacidad de reacción, así como la velocidad y exactitud de las maniobras que realizan ellos y los demás conductores. 

En el sueño al volante, influyen edad, estrés, fármacos y factores ambientales, y también se percibe en comportamientos nerviosos, tensos y agresivos. En caso de sentir somnolencia, hay La fatiga o el cansancio interfieren en el procesamiento de información y la toma de decisiones del conductor. Como consecuencia, se pueden realizar maniobras inadecuadas para mantenerse en unos márgenes aceptables de seguridad. 

La fatiga aumenta la dificultad para identificar objetos en el ambiente; complica considerablemente la posibilidad de rectificar la trayectoria y control del vehículo, disminuye la vigilancia y atención, aumenta el tiempo de reacción para frenar y reduce la capacidad para realizar dos tareas a la vez como, por ejemplo, mantener una velocidad constante y la posición en la calzada. 


Entre la media hora y la hora de estar conduciendo, la atención se relaja y puede aparecer la fatiga, sobre todo si se ha empezado a conducir ya cansado. La primera previsión es, en caso de tener que conducir de noche, evitar hacerlo entre las 3 y las 7 horas. 

Los consejos para evitar la fatiga se asemejan a los del sueño, tanto unos como otros son aplicables en cualquier momento: 

  • Interrumpir el viaje como máximo cada 2 horas o cada 150 ó 200 kilómetros.
  • Cuando realizamos una parada hay que pasear, moverse o hacer ejercicio durante 20 minutos. 
  • Si han aparecido síntomas de somnolencia dormir unos minutos.
  • Tomar alimentos energéticos, que no favorezcan el sueño.
  • No tomar productos depresores del sistema nervioso central.
  • Beber agua abundante, porque la deshidratación produce fatiga muscular y somnolencia.
  • Mentalizarse de que se va a realizar un viaje largo. 
  • No ponerse metas de tiempo o de velocidad.

Mal de altura
En un suelo elevado, la presión atmosférica disminuye junto con la cantidad de oxígeno, por eso cuesta respirar y suelen aparecer una serie de trastornos que se conocen como apunamiento, soroche o mal de altura. 


De entre todos los destinos posibles para este verano a buen seguro que muchos querrán alejarse de las playas atiborradas de gente y de la arena que se pega a todas las partes del cuerpo para pasar unos días en un paisaje de montaña. Pero este tipo de destinos también tienen sus riesgos, de entre los cuales el más común es el que se conoce como “mal de altura” o “mal de montaña”. 

La incidencia de esta patología aumenta con la altitud. Lo que esta enfermedad refleja es la mala adaptación de nuestro organismo a la altitud más allá de determinados límites, por lo que el turista tardará en acostumbrarse a las disminuciones de oxígeno, temperatura y a la deshidratación. Los síntomas del mal de montaña son dolores de cabeza, anorexia, náuseas, vómitos, fatiga e insomnio. Suelen aparecer después de unas horas y pueden mantenerse de dos a tres días. 

Una persona sana soporta con solvencia altitudes inferiores a los 2.500 metros y a esta altura puede mantener una oxigenación aceptable sin apenas realizar esfuerzos compensatorios por parte de su organismo que vayan más allá de una leve taquicardia. 



El problema llega a partir de los 3.000 metros, que es la altitud a la cual los inconvenientes de la adaptación al déficit de oxigenación de la sangre comienzan a deteriorar la respuesta de nuestro cuerpo. La temperatura desciende 0.7º cada 100 metros, por lo que nuestro organismo deberá realizar mayores esfuerzos por mantener la temperatura corporal si estamos ascendiendo una pendiente. A mayor altitud, mayor pérdida de calor, escalofríos y calambres musculares. Se calcula que el mal de altura afecta aproximadamente al 50% de los montañistas que llegan o superan los 4300 metros sobre el nivel del mar. 

El aire seco de la montaña, la falta de abastecimiento de agua y la sudoración por cansancio son la antesala de una deshidratación que puede ser dramática al incidir principalmente en la reserva energética y en la capacidad para regular el esfuerzo. De esta forma se pasa del esfuerzo útil a la fatiga. Cuando la pérdida de agua corporal afecta al 4-6 % del peso corporal la deshidratación es ya tan importante que puede comprometer la conciencia y la vida. 

Las dos formas más graves del mal de altura son el edema pulmonar y cerebral, que son las dos caras de una mismo proceso, esto es, la carencia de oxígeno.La primera norma que debe aplicarse ante el más mínimo trastorno derivado de la altura, es el descenso a cotas más bajas. En cualquiera caso, y para evitar la patología del mal de altura y sus desencadenantes, es imprescindible hacerse un buen plan de viaje además de una mínima preparación física. 

Los síntomas típicos pues del "mal de altura" y una vez desbordados los mecanismos de adaptación a la altitud, se presentan en forma de náuseas, somnolencia, palidez de piel con sudor frío, taquicardia y fatiga respiratoria. 

El "té de coca" es una bebida comúnmente ofrecida a los turistas que sobrepasan las cotas de los 3.000 metros teniendo esta bebida una mera justificación farmacológica: es analgésica, bradicardizante, provoca euforia y modera la respiración mejorando la sensación subjetiva de cansancio. 

En cualquiera caso y para evitar la fisiopatología del mal de altura y sus desencadenantes, es fundamental un buen plan de viaje además de una mínima preparación física y consejo médico antes de la partida a estos apasionantes viajes.


Antes de un gran desafío, los andinistas realizan repetidos ascensos a alturas progresivas para crear en su organismo la memoria de montaña. La Organización Mundial de la Salud recomienda dividir el viaje permaneciendo dos o tres noches a 2500 o 3000 metros, evitar comidas abundantes, alcohol y exceso de actividad física. Aclara también que los turistas con enfermedades cardiacas, pulmonares o anemia deben consultar a un médico para saber si están en condiciones de emprender una travesía de altura. Si los síntomas no ceden, se debe descender inmediatamente. Los guías y guardaparques suelen contar con medicación apropiada para quienes manifiestan un cuadro crítico.

Fuente de información: viajeros.com